En Pentecostés celebramos el don del Espíritu Santo, que transforma a los discípulos asustados en testigos valientes de Jesús. El Evangelio de este domingo nos muestra cómo el Resucitado se presenta en medio de ellos, les da su paz y sopla sobre ellos su Espíritu, capacitándolos para perdonar los pecados. Es el inicio de una nueva creación, donde el Espíritu renueva el corazón humano y lo fortalece para amar como Cristo. Esto nos recuerda que no estamos solos para vivir según el Evangelio: el Espíritu nos guía, nos consuela, nos impulsa a la verdad y nos capacita para actuar con misericordia, justicia y valentía en medio del mundo.
Pentecostés

