Domingo 15º del Tiempo Ordinario

El Evangelio de este domingo nos recuerda que la vida eterna no se alcanza solo con saber lo que dice la Ley de Dios, sino viviendo el amor con obras concretas. Jesús nos invita a mirar al prójimo con los ojos del samaritano: no desde la ley fría o desde la comodidad, sino desde la compasión que se vuelve acción. En este relato, el verdadero prójimo no es quien está cerca por religión o cultura, sino quien se acerca con misericordia. Amar a Dios y al prójimo no son dos cosas separadas: el amor a Dios se demuestra en cómo tratamos al que sufre. Por eso, Jesús nos dice a cada uno: “Anda y haz tú lo mismo”, es decir, no mires de lejos, no pongas excusas, actúa con misericordia, porque es ahí donde empieza el camino hacia la vida eterna.